SANTAS MARTAS. Chema Robles

La alegría se apoderó de todo el público asistente y de los representantes socialistas y de IU cuando conocieron que Miguel Ángel Bravo continuaría como alcalde. El Ayuntamiento de Santas Martas está compuesto por tres representantes del PP, tres del PSOE, dos de UPL y uno de IU. Populares y leonesistas esperaban contar con cinco votos favorables frente a los cuatro de PSOE e IU, pero la abstención de Cecilio Santamarta no permitió que prosperase el cambio de gobierno.
El ambiente estuvo caldeado desde un primer momento, hasta el punto de que el secretario general de la UPL, Joaquín Otero, resultó agredido en su entrada al Ayuntamiento. El salón de plenos registraba un lleno absoluto, mientras que desde la calle se oían los gritos de apoyo al alcalde lanzados por unas 200 personas.
Otero y Herreros Rubinat se situaron junto a la esquina de la mesa ocupada por los concejales leonesistas y populares. En el rincón opuesto, la delegación socialista, compuesta por la coordinadora de política municipal, Natalia Rodríguez, y el responsable de juntas vecinales, Marcelo Alonso, que se acercaron para prestar su apoyo al alcalde, Miguel Ángel Bravo. No hubo representación de la ejecutiva del PP, cuyo presidente provincial, José María López Benito desconocía a las seis de la tarde el resultado del pleno.
La tensión creció nada más comenzar el debate cuando la candidata leonesista, asesorada por los representantes de su ejecutiva, se negó a explicar los motivos de la moción de censura. «En este ambiente no voy a decir nada», afirmó María Felicidad Agúndez.
Posteriormente tomó la palabra, el cuestionado alcalde, quien se limitó a hacer referencia a «la injusticia» de la moción. El pleno continuó con las intervenciones del resto de concejales, quienes sí intentaron plantear un difícil debate político. El asunto más polémico fue el del asfaltado del camino de concentración con Reliegos, que, según PP y UPL, «contrató el alcalde por su cuenta cuando la Junta se había comprometido a correr con los gastos».
La última intervención, corrió a cargo de la joven concejala socialista, Ruth Lozano, quien acusó a la aspirante a la alcaldía, Agúndez, «de realizar una campaña sucia y barriobajera» y de ser ella «quien de verdad está ejerciendo «abuso de poder». Lozano realizó un discurso muy duro contra Agúndez y contra los ediles del PP, centrado en el edil Cecilio Santamarta. «Eres el responsable de lo que va a pasar aquí», afirmó dirigiéndose al concejal que acabaría votando en blanco.
A continuación se procedió a la votación, que pretendió ser secreta, y en la que los asistentes al pleno presionaron reiteradamente a Santamarta sobre la opción que debía tomar. La abstención de este edil dejó el resultado del escrutinio con un empate a cuatro votos entre los favorables a Bravo y los que se decantaron por Agúndez. El voto de calidad del alcalde despejó las dudas.

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